Cali, febrero 12 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 19:32
La caída de las utilidades y la crisis de confianza plantean dudas sobre la continuidad de Ricardo Roa
Hay que salvar a Ecopetrol
La principal empresa estatal del país atraviesa un momento complejo y eso debería encender todas las alarmas.
Las utilidades de Ecopetrol han mostrado una caída significativa en los últimos trimestres, lo que impacta directamente las finanzas públicas.
En el cuarto trimestre de 2025, las ganancias habrían disminuido alrededor de un 35% frente al mismo periodo del año anterior, ubicándose por debajo de los $3 billones, cuando previamente rondaban los $4,9 billones.
Adicionalmente, en el segundo trimestre de 2025 la compañía reportó utilidades netas cercanas a $1,8 billones, una reducción superior al 46% frente al mismo trimestre de 2024.
Estos datos no son menores si se tiene en cuenta que Ecopetrol es la principal empresa del Estado y una de las mayores fuentes de dividendos para la Nación.
En un contexto en el que el Gobierno insiste en que no hay recursos suficientes, en el que se habla de desfinanciamiento y se plantea incluso la necesidad de una emergencia económica, la caída en las utilidades de Ecopetrol representa un golpe directo a la caja del Estado.
Si la empresa que más aporta empieza a generar menos, el impacto en las finanzas públicas es inevitable.
A este panorama financiero se suma la situación del presidente de la compañía, Ricardo Roa. Aunque tiene pleno derecho a la defensa y a la presunción de inocencia, son numerosas las dudas que rodean su gestión y su idoneidad para liderar una empresa de esta magnitud.
Enfrenta un proceso penal por presuntos delitos relacionados con financiación de campañas y tráfico de influencias, un asunto que trasciende lo jurídico y golpea la reputación corporativa.
Una empresa como Ecopetrol requiere estabilidad, credibilidad y confianza, tanto en el mercado interno como ante inversionistas internacionales.
La combinación de utilidades en descenso y cuestionamientos sobre su liderazgo genera un escenario de incertidumbre que no le conviene ni a la compañía ni al país.

