Cali, marzo 10 de 2026. Actualizado: martes, marzo 10, 2026 21:21
La elección del vicepresidente debe reflejar apertura, diversidad y capacidad de diálogo
Los Fórmulas que sumen
Los candidatos a la Presidencia de la República tienen plazo hasta el próximo viernes 13 de marzo para inscribirse oficialmente y, junto con esa inscripción, deberán definir quién será su fórmula a la Vicepresidencia.
No se trata de una decisión menor, pues la elección del compañero o compañera de fórmula es uno de los mensajes políticos más claros que puede enviar un aspirante a la Casa de Nariño.
Más que un simple requisito electoral, la fórmula vicepresidencial refleja la manera en que cada candidato entiende el país y la forma en que concibe el ejercicio del poder.
En un país diverso, complejo y profundamente plural como Colombia, esa decisión debería expresar apertura, capacidad de diálogo y disposición para construir con sectores distintos.
Por eso resulta clave que las fórmulas no se escojan bajo la lógica de la repetición ideológica. Un candidato presidencial no necesita a su lado a alguien que piense exactamente igual, que represente el mismo sector o que provenga de la misma burbuja política.
Por el contrario, la fórmula vicepresidencial debería complementar al candidato, ampliarle el espectro político y acercarlo a sectores con los que normalmente no dialoga.
Esa complementariedad envía señales importantes al electorado. Muestra la capacidad de reconocer que Colombia no tiene una sola mirada sobre su presente y su futuro.
También demuestra que quien aspira a gobernar entiende que dirigir el país implica escuchar, negociar y construir acuerdos con actores diversos.
Además, una buena fórmula vicepresidencial puede ayudar a tender puentes con regiones, sectores sociales o corrientes políticas que no se sienten plenamente representadas por el candidato presidencial.
En un país donde la polarización política ha crecido en los últimos años, esa capacidad de integración resulta particularmente valiosa.
La elección del vicepresidente, entonces, no debería ser un gesto de radicalización ni una apuesta por reforzar el discurso hacia un solo sector político.
Debería ser, por el contrario, una señal de amplitud y de vocación de gobierno para todos los colombianos.

