Cali, octubre 15 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 15, 2026 15:46
La intervención en El Calvario debe extenderse a toda la ciudad y enfrentar las estructuras criminales que están detrás de los homicidios, los atracos y las economías ilegales.
La seguridad de Cali exige mucho más
La operatividad que se está viendo en el centro de Cali con la operación Cristo Rey es necesaria.
Recuperar sectores como El Calvario, combatir el microtráfico y enfrentar las distintas formas de ilegalidad que allí operan son tareas importantes, pero la seguridad de la ciudad no puede concentrarse en unas cuantas cuadras mientras otros problemas criminales siguen afectando la tranquilidad de los caleños.
La orden del alcalde Alejandro Eder de retirar los zapatos colgados en cables, asociados simbólicamente con la venta de drogas, tiene un significado: demostrar que no hay territorios vedados para las autoridades.
Sin embargo, desmontar esos símbolos no equivale a desarticular las organizaciones que sostienen el negocio del narcotráfico.
Lo mismo ocurre con las máquinas tragamonedas que operaban sin autorización y que han sido incautadas. Son acciones que corresponden a las autoridades, pero representan apenas una parte mínima de las economías ilegales que deben enfrentar.
El desafío es mucho mayor. Durante lo corrido de 2026, Cali registra casi cien homicidios más que en el mismo periodo del año anterior.
Aunque septiembre mostró una reducción mensual, la violencia homicida sigue siendo uno de los principales problemas de seguridad.
A esto se suman los atracos que continúan denunciándose en diferentes sectores, incluso en parqueaderos de establecimientos comerciales, y la necesidad de perseguir a las bandas que los cometen.
La Alcaldía ha anunciado nuevas fases de la estrategia Cristo Rey en otros sectores, ojalá sea pronto y la estrategia vaya mucho más allá del momento, porque Cali necesita mucho más que fotografías de operativos y símbolos de ilegalidad desmontados, necesita resultados sostenidos contra el crimen en toda la ciudad.

