Cali, marzo 20 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 20, 2026 16:14

Estas son las siete estaciones y cómo superarlas

El viacrucis financiero del viajero colombiano

El viacrucis financiero del viajero colombiano
Foto: Pixabay
jueves 19 de marzo, 2026

Hay una expresión que los viajeros colombianos conocen de memoria:el que convierte no se divierte”.

Ese momento en el restaurante de Miami o en la tienda de Madrid en que uno mira el precio en dólares o euros y empieza a multiplicar mentalmente por la TRM.

Es un ejercicio tortuoso que, honestamente, arruina un poco el viaje. Y sin embargo, ignorar esa conversión tiene un precio real.

No gestionar bien el dinero antes y durante un viaje al exterior puede costar entre un 5% y un 10% adicional del presupuesto total en comisiones, recargos y cambios desfavorables.

Para un viaje familiar de $10.000.000, eso es hasta un millón de pesos que se esfuman sin ninguna experiencia memorable a cambio.

Esta Semana Santa, que va del 29 de marzo al 5 de abril, más colombianos van a cruzar fronteras que nunca: en 2025 el país registró 5,8 millones de salidas al exterior, según Migración Colombia, y los vuelos de esta temporada registran caídas de hasta 42% frente al año pasado, según Kayak.

El acceso a viajar nunca fue tan amplio. Pero el viacrucis financiero sigue intacto para quienes no se preparan. Estas son sus siete estaciones y lo que puede hacer el viajero informado en cada una:

Estación 1. La conversión silenciosa

Comprar el tiquete en una plataforma que muestra el precio en pesos colombianos parece lo más cómodo.

Lo que no siempre aparece en pantalla es que ese precio ya incluye un margen de conversión que puede estar entre el 3% y el 8% sobre la TRM real.

Un vuelo a Miami de USD 450 que aparece a $1.800.000 cuando la TRM daría $1.658.000 representa $142.000 perdidos por persona antes de despegar, sin que nadie lo haya anunciado.

Lo mejor sería comparar siempre el precio en la moneda original de la aerolínea y, si se tiene acceso a una tarjeta o cuenta en esa moneda, pagar directamente con ella. La diferencia entre hacerlo y no hacerlo puede cubrir una noche de hotel.

Estación 2. El cambio a destiempo

Esperar hasta el día del viaje para comprar los dólares o euros es uno de los errores más costosos del viajero colombiano.

En las casas de cambio del aeropuerto, el margen entre compra y venta puede llegar al 7% sobre la TRM. Y en 2026, con el dólar oscilando entre $3.622 y $3.797 en pocas semanas, el momento en que se cambia el dinero importa.

Lo ideal es anticiparse a los movimientos del tipo de cambio y monitorearlo con al menos una semana de margen, de modo que la conversión se realice cuando las condiciones del mercado sean más favorables y no únicamente cuando la urgencia del tiempo lo imponga.

Para quienes reciben pagos del exterior de manera recurrente —ya sea por trabajo remoto, servicios freelance o remesas familiares— hoy existen plataformas digitales que permiten negociar la tasa de cambio directamente con un especialista antes de ejecutar la operación, una posibilidad que hasta hace poco estaba reservada principalmente para empresas o grandes inversionistas.

Estación 3. El dinero parado que podría estar trabajando

La mayoría de los viajeros que planean con anticipación compran sus dólares o euros semanas antes del viaje y los dejan quietos hasta la fecha de salida. Ese dinero no solo no genera nada mientras espera, sino que pierde valor real frente a la inflación.

Hoy, existen alternativas en el ecosistema fintech colombiano para que los saldos en moneda extranjera generen recompensas mientras no se usan: desde opciones de renta diaria sin tiempo mínimo de permanencia hasta esquemas de plazo fijo con condiciones más competitivas.

El mercado de activos digitales en Colombia ha avanzado lo suficiente para que estas herramientas estén al alcance de cualquier persona, no solo de quienes manejan grandes capitales.

La mayoría de los colombianos no sabe que puede hacer rendir su dinero en dólares digitales mientras no lo está usando. No se trata de ser experto en finanzas: se trata de no dejar la plata quieta cuando hay opciones simples y accesibles para que trabaje. Esa diferencia, entre el dinero parado y el dinero activo, puede pagar varios días de viaje sin que el viajero haya hecho nada distinto a planear con tiempo”, afirma Christian Knudsen, CEO y cofundador de Littio. El que planea no solo se divierte. También llega al viaje con más plata de la que creía.

Estación 4. El cajero que cobra por existir

Llegar al destino y retirar efectivo del cajero parece la solución más práctica. Pero los cajeros internacionales cobran entre USD 3 y USD 7 por operación, más el margen cambiario del banco emisor y, en muchos casos, una tarifa adicional del operador local.

Un viajero que hace cinco retiros durante el viaje puede perder entre $120.000 y $200.000 solo en comisiones, sin haber gastado un peso en nada memorable.

La alternativa es llevar el saldo cargado en la moneda del destino y priorizar pagos digitales. Hoy existen tarjetas internacionales, tanto de neobancos como de plataformas digitales, que permiten pagar en el exterior sin comisiones por transacción.

Revisar qué tarjeta se lleva al viaje antes de salir puede ser una de las decisiones más inteligentes de toda la planeación.

Estación 5. La comisión que aparece un mes después

Las tarjetas de crédito convencionales suelen cobrar entre el 2% y el 3% por cada transacción internacional, más un tipo de cambio propio que puede diferir significativamente de la TRM oficial.

Ninguno de esos cargos aparece en el recibo del restaurante ni en la factura del hotel. Aparecen en el extracto del mes siguiente, cuando el viaje ya terminó y el presupuesto ya está comprometido.

Para un viaje con $8.000.000 en gastos con tarjeta, esas comisiones pueden sumar fácilmente $240.000 adicionales.

La regla es revisar las condiciones de la tarjeta que se va a usar en el exterior antes de viajar: si cobra comisión por transacción internacional o aplica tipo de cambio propio, vale la pena buscar una alternativa que no lo haga. El mercado colombiano tiene hoy varias opciones en ese rango.

Estación 6. La remesa que pierde plata en el camino

Colombia recibió USD 13.098 millones en remesas en 2025, récord histórico que superó incluso la inversión extranjera directa, según el Banco de la República.

Para millones de familias colombianas, Semana Santa es una época en que esos envíos cobran especial importancia: financian viajes, reuniones y los gastos de la temporada.

Desde el 1 de enero de 2026, un nuevo impuesto del 1 % grava las remesas físicas enviadas desde Estados Unidos, como efectivo y giros postales. Las transferencias electrónicas quedan exentas.

Esto convierte la elección del canal de envío en una decisión económica real: para una familia que recibe USD 500 mensuales, la diferencia entre el canal físico y el digital representa $18.500 pesos al mes, más de $220.000 al año.

Las plataformas digitales de transferencias internacionales han reducido drásticamente los costos de envío en los últimos años. Comparar tarifas y tiempos de acreditación antes de elegir el canal ya no es opcional, es básico.

Estación 7. El regreso sin el viacrucis

Cada estación de este camino tiene solución. Ninguna requiere ser experto en finanzas ni manejar grandes capitales.

Todas comparten el mismo denominador: planeación con tiempo y las herramientas correctas antes de salir.

El ecosistema financiero digital en Colombia nunca había ofrecido tanto al viajero común. Tarjetas sin comisiones internacionales, cuentas en múltiples monedas, transferencias instantáneas, opciones para que el dinero rinda mientras espera. La brecha entre lo que tiene disponible el viajero informado y el que improvisa nunca fue tan grande.

Usuarios que antes perdían entre un 5 % y un 10 % de su presupuesto en costos ocultos han logrado recuperar ese margen simplemente cambiando la forma en que gestionan sus recursos antes del viaje.

No necesariamente porque tengan más dinero, sino porque lo administran de manera más estratégica.

Con herramientas que permiten que el capital crezca, hasta tarjetas sin comisiones internacionales y negociación de tasas para transferencias del exterior, el objetivo no es eliminar el viacrucis, es que el viajero llegue a cada estación con una respuesta concreta.

Semana Santa 2026 tiene los vuelos más baratos de los últimos años. Lo que no tiene que costar caro es lo que pasa con el dinero en el camino. El que convierte puede divertirse. Solo hay que hacer esa conversión una vez, en el momento correcto, y después soltar el celular y disfrutar el viajeaseguró el CEO de Littio.


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