Cali, julio 29 de 2026. Actualizado: martes, julio 28, 2026 18:55
El dilema de un sector que vende menos, pero gasta más
Construir cuesta cada vez más
El aumento en los costos laborales y de construcción mantiene bajo presión a las empresas, que enfrentan una rentabilidad cada vez menor pese a la moderación de la demanda de vivienda.
La construcción atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años.
Mientras las ventas de vivienda y nuevos proyectos aún no recuperan el dinamismo previo a la desaceleración económica, los costos para construir continúan aumentando, especialmente por el encarecimiento de la mano de obra.
El resultado es un escenario que preocupa al sector: vender menos, pero producir cada vez más caro.
Para un constructor, el problema no es únicamente que disminuyan las ventas.
La verdadera dificultad aparece cuando los costos siguen creciendo mientras los ingresos avanzan mucho más lentamente.
En ese contexto, los márgenes de rentabilidad comienzan a reducirse y muchos proyectos dejan de ser financieramente viables.
Uno de los componentes que más ha incrementado los costos es la mano de obra.
El aumento del salario mínimo, los ajustes en las prestaciones sociales y las nuevas condiciones laborales elevan el valor de cada metro cuadrado construido.
A diferencia de otros sectores, la construcción depende intensamente del trabajo humano y resulta difícil sustituirlo por tecnología en muchas etapas del proceso.
A esto se suman los incrementos registrados en materiales, transporte, energía y servicios, que aunque ya no crecen al ritmo observado durante la pandemia, continúan presionando los presupuestos de las constructoras.
El panorama se complica porque la demanda todavía no responde con la misma velocidad.
Las altas tasas de interés han limitado el acceso al crédito hipotecario para muchas familias, mientras la incertidumbre económica lleva a otros compradores a aplazar la decisión de adquirir vivienda.
Nuevas estrategias
Ante este escenario, las empresas han tenido que replantear sus estrategias.
Algunas priorizan proyectos con mayores márgenes de rentabilidad; otras reducen gastos administrativos, optimizan procesos constructivos o incorporan nuevas tecnologías para mejorar la productividad y disminuir desperdicios de materiales.
También cobra importancia la planeación financiera. Las constructoras buscan asegurar previamente buena parte de las ventas antes de iniciar nuevas obras, con el fin de reducir riesgos y garantizar el flujo de caja necesario para ejecutar los proyectos.
Los analistas coinciden en que la recuperación del sector dependerá de varios factores: una reducción gradual de las tasas de interés, una mayor confianza de los compradores, estabilidad en los costos de construcción y políticas públicas que impulsen nuevamente la vivienda.
Mientras tanto, el principal desafío para las empresas consiste en mantener el equilibrio entre competitividad y rentabilidad.
Porque construir sigue siendo indispensable para el crecimiento económico del país, pero hacerlo en un entorno donde los costos aumentan más rápido que las ventas obligan a reinventar los modelos de negocio y a encontrar nuevas formas de hacer viable cada proyecto.

