Cali, septiembre 23 de 2026. Actualizado: miércoles, septiembre 23, 2026 20:06
Energía, finanzas públicas y competitividad
Colombia podría depender 100 % del gas importado y perder más de $400 billones hacia 2050
El debilitamiento del sector minero-energético comienza a convertirse en un problema que va mucho más allá de la producción de petróleo, gas o minerales.
Menores ingresos fiscales, mayor dependencia energética, presión sobre las tarifas y pérdida de competitividad son algunos de los riesgos advertidos por Anif y el Centro Regional de Estudios de Energía (Cree) durante el seminario “Energía para volver a crecer”.
Una de las cifras más contundentes está en las finanzas públicas. Mientras el PIB colombiano creció 37% entre finales de 2013 y finales de 2025, minas y canteras se contrajo cerca de 30%.
Como consecuencia, su participación en el recaudo del impuesto de renta corporativa pasó de 36,2 % en 2012 a solamente 6,3 % en 2025.
“Con las finanzas públicas en uno de sus momentos más estrechos, el país no puede prescindir de una fuente de recaudo que en 2012 aportaba más de un tercio del impuesto de renta de las empresas”, señaló José Ignacio López, presidente de Anif.
Una sustitución difícil de conseguir
El Cree dimensionó cuánto tendría que crecer otra actividad económica para compensar ese deterioro.
Según sus cálculos, por cada peso que caiga el PIB de hidrocarburos, la industria tendría que generar $2,8 adicionales para mantener constante el recaudo tributario.
El impacto también llega al empleo y las regiones.
De cada peso generado por la producción petrolera, 44 centavos se convierten directamente en salarios, utilidades e impuestos, mientras cada empleo en campo sostiene casi seis puestos indirectos en actividades como comercio, transporte y servicios.
Las modelaciones del Cree indican que una contracción precipitada del sector, sin una sustitución fiscal, podría reducir en más de $400 billones los aportes públicos hacia 2050, afectando la capacidad estatal para financiar programas de reducción de pobreza, salud y vivienda.
Gas importado ya alcanza el 30,8 %
La segunda alerta está en el abastecimiento. Las importaciones de gas pasaron en apenas tres años de niveles cercanos a cero a representar un récord de 30,8 % del suministro nacional en julio de 2026.
El Cree advierte que, sin incorporar nuevas fuentes locales de manera ordenada, Colombia podría llegar a depender hasta en 100 % del gas importado durante la próxima década.
A esto se suma El Niño. Anif actualmente proyecta una inflación de 6,6 % al cierre del año, pero estima que podría alcanzar 7,3% si el fenómeno climático se presenta con fuerza, debido a sus efectos sobre alimentos, electricidad y gas.
El costo energético ya muestra un deterioro frente a otros países.
Desde el período prepandemia, los precios de electricidad, gas y otros combustibles han aumentado 55,5% en Colombia, el segundo incremento más alto entre los países comparados de América Latina, después de Chile, con 71,5%.
El mayor costo afecta particularmente a la industria, donde la energía tiene un peso importante dentro de la estructura de producción y puede terminar trasladándose al precio pagado por los consumidores.
Frente a este panorama, Anif plantea agilizar licencias ambientales, ofrecer seguridad jurídica e incentivar nuevos proyectos de generación.
El Cree, por su parte, propone avanzar en electrificación y energías limpias sin prescindir abruptamente de la producción nacional.

