Cali, octubre 5 de 2026. Actualizado: lunes, octubre 5, 2026 16:54
Dilian: el Valle lo reconstruimos juntos
Ante una frase como ésta, que sirve ella sola como título de la columna, decidí romper mi silencio al que me había condenado el impacto del terremoto del 10 de agosto, que en unos pocos segundos acabó con mi hogar, ante la mirada expectante de mi hermana Liliany, quien como yo, permaneció agarrada de una pared, mientras veíamos como las otras se caían como fichas de dominó y solo esperábamos que la loza del quinto piso cayera sobre nosotros.
Esa mañana se derrumbaron varias décadas de construcción de un sitio dónde estaban condensados mis recuerdos, mis obras de arte favoritas, mi biblioteca, las fotos de mis días mejores, de mis hijos amados y mis mujeres recordadas.
En fin, desde este silencio llevo varios días observando como una ciudad pujante como Cali quedó doblegada ante la fuerza de la naturaleza, pero igualmente con el dedo señalador apunto a quienes en un momento de profunda oscuridad, decidieron después de correr el cerco de sus fincas y apropiándose de los ejidos que rodeaban el río Cañaveralejo, construir, a la manera de un campo de concentración, varios barrios, muchos centros residenciales y centros comerciales, cuando esto nunca ha debido suceder y que solo la ambición y el delirio de la ganancia les permitió vendérselo en los momentos de boom de la liquidez del narcotráfico, a quienes con sus arquitectos e ingenieros de pacotilla decidieron construir a diestra y siniestra, sin contar con el respeto a la naturaleza.
Pero la cuenta de cobro llegaría implacable ese 10 de agosto a las siete y media de la mañana, cuando vi caer una a una, en una sinfonía de terror, las paredes de mi hogar ubicado en el cuarto piso del edificio Andrea, probablemente hoy el más adelantado de Cali en su proceso d reforzamiento, gracias a que en buena hora y en medio del horror de la primera semana del pos-terremoto, apreció el ingeniero Carlos Olarte, que con su empresa y su experiencia, está hoy enfrente del diagnóstico y seguramente, de la reconstrucción del edificio.
Reconstruir el Valle como lo invita la Gobernadora de manera conjunta y bajo las normas del civismo es quizás la forma legítima de romper esta maldición que no solo le arrebató a Cali su felicidad matutina si no que hizo lo propio en casi todos los municipios del Valle, derrumbando construcciones antiguas, fincas famosas como El Porce de Gustavo Álvarez Gardeazábal, centros históricos como en Ansermanuevo y bellos municipios como los de la vereda del Cauca y el norte del Valle.
“El Valle lo reconstruimos juntos” es una consigna que ha penetrado el corazón de todos, porque en estos días la gente se ha acostumbrado a ver y encontrarse con la Gobernadora de los Vallecaucanos desarrollando reuniones y asambleas con una agenda que puntualiza de manera técnica y científica lo que debe hacerse para recuperar lo que se cayó y hacer del Valle un departamento de municipios mágicos renacidos de la tragedia.
Precisamente uno de estos sábados que venía de almorzar con el escritor Gardeazábal y con Mauricio Ríos me encontré con ella en plena reunión por los lados de la carretera a Riofrío y cerca al Parador Nariño, quizás el más grande tesoro de las comidas y las delicias ancestrales de la vallecaucanidad, dónde ella, con papel en mano, iba anotando cada uno de los incidentes ocasionados por el terremoto y establecía la ruta para solucionarlos.
Ante esto decidí conversar con Adrián Zamora, el competente CEO de Corpovalle, a quién acertádamente y sin temblarle la mano designó la Gobernadora como el Gerente de la reconstrucción del Valle.
Le pregunté que cómo era posible que estuviera dando tantos resultados y generando tanta esperanza con una agenda que responde a los 105.872 hogares y 216.601 personas afectadas, según el RUFE.
La magnitud del recurso asignado por la Gobernación de 700 mil millones para atender todos los frentes dentro de un plan específico para la recuperación, cuyo costo se estima en 6 billones de pesos, ha permitido colocar al Valle como el departamento líder en soluciones de vivienda y en reconstrucción y mejoramiento de otros miles, que es simplemente la primera etapa, en la que se ha privilegiado una metodología de “autoconstrucción asistida”, es decir que la Gobernación entrega materiales, maestros e ingenieros, que como supervisores guiarán con mano ejemplar este ejercicio que empodera a la familias vallecaucanas.
Los hogares han sido seleccionados, me enfatiza el Gerente, mediante la asignación de un puntaje integral que ordena los objetivos y obviamente es la base para tener de 24/7, una rendición de cuentas de esta épica inversión, pues desde el principio sus protocolos están subidos a un portal público para que accedan a él todos los interesados.
Romper el silencio ha sido para mi muy duro, pero es que encontrarse uno al frente de esta tarea de devolver la vida y la esperanza a estos miles de damnificados a cabezas sólidas y preparadas, merece que mi boca se abra para que se reconozca este tipo de liderazgo ejercido por la Gobernadora y que ha generado en el Gobierno Nacional y de manera especial en el Presidente Abelardo de la Espriella, una conectividad que rompe para el Valle los tiempos oscuros del Gobierno de Petro, cuando el Valle fue condenado al maltrato y a la estigmantización y que encontró en la voz prudente y pausada de Dilian la respuesta que nos salvó de desaparecer como centro económico y político del país.
