Cali, octubre 16 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 16, 2026 19:51
Divide y no reinarás: el plan del Pacto para el Valle
En junio, Cali hizo lo que pocas ciudades: le entregó a Iván Cepeda 682.000 votos, casi seis de cada diez.
El Valle entero le dio más del 60 %. Mientras el país se partía por la mitad, esta región votó sin titubeos.
Cuatro meses después, la pregunta incómoda no es por qué perdió Cepeda. Es qué ha hecho la izquierda vallecaucana con semejante mandato.
La respuesta pasó por la calle Quinta el 14 de octubre. La marcha salió de la Plazoleta Jairo Varela y terminó en el Parque de las Banderas, sin desmanes y sin gran afluencia en la primera hora, según los reportes de la mañana.
En Bogotá, cuando le preguntaron a Cepeda por el motivo, respondió: “Las razones son muchas. Es De la Espriella”. Un apellido no es una consigna.
¿La razón de fondo? No hay una que se entienda. Hace cinco años, cuando el paro contra Iván Duque terminó en estallido, al menos había un objetivo: frenar la reforma tributaria del Ejecutivo.
Hoy el discurso divaga. Petro habló del “fascismo mafioso” detrás del nuevo presidente, insinuó nexos con narcotraficantes y lo llama ilegítimo sin presentar pruebas.
Con ese libreto, y todos los hechos de corrupción con que carga en anterior gobierno, el resultado era previsible.
Cali conoce bien la diferencia entre una causa y un desahogo. En 2021 fue el epicentro del estallido.
Puerto Resistencia, Siloé y la Loma de la Dignidad entraron a la fuerza en el mapa del país. Para muchos caleños, aquellos meses fueron bloqueos, desabastecimiento y miedo; para otros, la primera vez que alguien los miró.
Las dos memorias son ciertas, y la ciudad todavía no termina de reconciliarlas.
Lo que nadie discute es que esos barrios pusieron la calle y los muertos en 2021, y los votos en 2026.
Hoy ven el desfile desde la ventana del MIO, preguntándose qué parte de todo eso es para ellos.
Miremos a quienes recibieron ese voto. Alejandro Ocampo y Kevin Gómez llegaron al Senado; Alfredo Mondragón y Ana Erazo, a la Cámara.
Son las caras más visibles del Pacto en el Valle y tienen los números, pero cada exposición digital parece restarles.
Lo que más se les ve es la crítica: a Eder, a Dilian Francisca, al gobierno nacional.
Lo que menos, un plan para la seguridad de los barrios de ladera, el empleo de los jóvenes de Aguablanca o un hospital que funcione. Se están desconectando, rápido, de la realidad de su gente.
Y mientras tanto, la calculadora. En marzo, Ocampo ya hablaba de la Alcaldía de Cali sin haberse posesionado como senador.
Mondragón se declaró dispuesto a dejar su curul para ser el candidato único del petrismo.
En mayo, Gómez anunció que “Dilian está derrotada” y que Cali es una ciudad petrista.
Su propuesta más concreta para la ciudad fue una industria cultural del trap inspirada en Medellín. Una idea suelta no es un programa: ni plazos, ni plata, ni plan.
Es el “divide y reinarás”, pero al revés: no dividen al adversario, se dividen ellos.
El Pacto en el Valle ya tiene dos facciones disputándose 2027 sin haber reinado en nada. Votos prestados convertidos en trampolín personal.
Hay una objeción justa: son oposición, y oponerse es su trabajo. Cierto. Eder carga una desaprobación alta y alguien tiene que hacerle control político.
Pero el caleño de Potrero Grande no necesita que un senador le cuente en un video que la ciudad está mal.
Lo sabe cuando espera el bus a las cinco de la mañana.
Lo que necesita es alguien que le diga cómo arreglarlo, y que se quede en el cargo para el que fue elegido mientras lo intenta.
La izquierda llegó a gobernar porque le habló al hambre, al rebusque, a la rabia de los que nunca son escuchados.
Hoy confunde escuchar con publicar. Los trinos le dan aplausos inmediatos y le quitan el oído.
El Pacto se equivoca: Cali no es una ciudad petrista. Es una ciudad que votó por una esperanza y se quedó esperando resultados.
El pueblo no es bobo, y el voto de la esperanza, cuando se cansa, no se vuelve rabia. Se vuelve abstención.
O, peor para ellos, se vuelve voto del otro lado. En octubre de 2027, el oriente de Cali no va a votar por trinos ni por contenidos en redes sociales.
