Cali, septiembre 11 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 11, 2026 19:14

Un mes después del terremoto, las donaciones comienzan a disminuir, pero miles de damnificados todavía necesitan acompañamiento.

La solidaridad no puede agotarse

La solidaridad no puede agotarse
Foto: Alcaldía de Cali
viernes 11 de septiembre, 2026

La solidaridad fue una de las imágenes más esperanzadoras que dejó el terremoto del 10 de agosto.

Ciudadanos, empresas, instituciones y cooperación internacional se movilizaron para ayudar a quienes lo perdieron todo.

Un mes después, sin embargo, las donaciones comienzan a disminuir. Es comprensible, pero las necesidades no desaparecieron con el paso de las semanas.

Solo en Cali se recibieron más de 700 toneladas de ayudas y hasta el 8 de septiembre se distribuyeron 568. Aun así, siguen haciendo falta alimentos no perecederos y elementos de aseo y cuidado personal. Y seguirán haciendo falta.

Porque hay familias que no solo perdieron sus viviendas. Algunas perdieron también sus empleos, negocios o fuentes de ingresos.

Para ellas, conseguir alimentación y cubrir necesidades básicas seguirá siendo difícil mientras recuperan su autonomía económica.

La reconstrucción corresponde fundamentalmente al Estado. Las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar soluciones de vivienda, recuperar infraestructura y crear las condiciones para la reactivación económica.

La solidaridad ciudadana no puede reemplazar esas obligaciones, pero sí puede complementarlas.

Quien pueda donar alimentos debe seguir haciéndolo. Las empresas pueden aportar materiales, recursos o productos necesarios para la reconstrucción.

Y quien tenga la posibilidad de ofrecer un empleo, un contrato o algunos días de trabajo a un damnificado estará prestando una ayuda quizá más poderosa: permitirle volver a generar sus propios ingresos.

La solidaridad, además, debe extenderse más allá de Cali.

Buenaventura, otros municipios del Valle, Chocó, Risaralda y Caldas también enfrentan las consecuencias del terremoto y requieren acompañamiento.

El desafío será mantener esta disposición cuando la tragedia deje de ocupar titulares.

Ayudar durante los primeros días fue indispensable. Seguir haciéndolo durante los próximos meses será igualmente importante.

Porque la emergencia puede disminuir, pero para quien perdió su casa, su trabajo o todo lo que tenía, la tragedia no termina cuando dejan de llegar las cámaras.


La solidaridad no puede agotarse

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