Cali, agosto 24 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 24, 2026 19:42
Tamayo saca la Biblioteca a la calle
La emergencia generada por el terremoto del pasado 10 de agosto pondrá a prueba a muchos funcionarios públicos, especialmente a quienes ocupan cargos directivos…
Una cosa es administrar cuando todo funciona normalmente, cuando las entidades tienen sus instalaciones disponibles y existe una inercia institucional, y otra muy distinta es hacerlo cuando un hecho inesperado obliga a cerrar puertas, reparar infraestructura y encontrar alternativas para que los servicios no se suspendan.
Es allí donde la capacidad, la experiencia, la creatividad y hasta el ingenio de los funcionarios comienzan a marcar diferencias.
Un buen ejemplo es lo que está haciendo Fernando Tamayo, director de la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, una de las entidades afectadas por el terremoto.
Tamayo es uno de los mejores funcionarios del gobierno departamental; cuando asumió la dirección, la Biblioteca tenía 87.000 usuarios al año y en 2025 llegó a 183.000, un crecimiento logrado a punta de trabajo y creatividad.
Durante la gestión de Tamayo se abrieron nuevos espacios en la Biblioteca, como la Comicteca y el Museo Interactivo MIVO, y creció exponencialmente el Festival Oiga, Mire, Lea, al que, además, se le creó una versión infantil: el Oiga, Mire, Lea Junior.
También, mediante una ordenanza que contó con el respaldo del gobierno departamental y la aprobación de la Asamblea, Tamayo aseguró la permanencia y financiación del Festival Oiga, Mire, Lea a través de los años.
Pero el terremoto cambió las condiciones.
Aunque la Biblioteca no sufrió daños estructurales, las afectaciones obligaron a cerrar temporalmente su sede durante aproximadamente mes y medio –o más– para realizar reparaciones.
Fue, entonces, cuando apareció la pregunta: ¿qué hacer con una biblioteca cerrada?
La respuesta de Fernando Tamayo fue sencilla, pero creativa: si la gente no puede ir a la Biblioteca, la Biblioteca va hasta la gente.
Por eso, varios de sus servicios salieron de la sede y comenzaron a llegar a los albergues habilitados para las familias afectadas por el terremoto, inicialmente en Cali, donde los equipos de la entidad desarrollan jornadas lúdicas y actividades de acompañamiento, especialmente con los niños.
Posteriormente se hará lo mismo en otros municipios vallecaucanos afectados por el sismo.
La pregunta para quienes están al frente de instituciones afectadas no puede ser solamente cuándo podrán regresar a sus instalaciones, sino qué pueden hacer mientras tanto para seguir cumpliendo su misión y, además, cómo pueden aportar desde sus competencias a levantar nuevamente la ciudad y el departamento.
Este terremoto obligará a muchos funcionarios a demostrar de qué están hechos, pues las dificultades no pueden convertirse en una justificación para la parálisis.

