Cali, octubre 16 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 16, 2026 16:42

El surtido de su tienda deportiva quedó encerrada en el edificio al que no puede ingresar

“La tierra aún se nos sigue moviendo”: perdió su hogar y tuvo que empezar de cero con su negocio

“La tierra aún se nos sigue moviendo”: perdió su hogar y tuvo que empezar de cero con su negocio
Foto: Archivo particular
viernes 16 de octubre, 2026

Hay personas para quienes el terremoto terminó cuando dejó de temblar la tierra.

Para otras, como Gloria Valencia, más conocida en redes como “La bella te cuenta” y propietaria de @LaMiscelaneaRunner, el movimiento continúa todos los días, aunque ya no se sienta bajo los pies.

Está en la incertidumbre de no saber cuándo podrá regresar a su apartamento, en la imposibilidad de recuperar sus pertenencias y en la preocupación de tener que reconstruir un negocio cuya mercancía quedó encerrada detrás de una puerta que no puede abrir.

“La tierra aún se nos sigue moviendo”, dice. La frase se le ocurrió cuando grabó un video para contar lo que estaba viviendo después del terremoto del 10 de agosto.

Desde entonces se convirtió en la manera más precisa de explicar una situación que no ha logrado estabilizarse.

Antes del sismo, su vida transcurría entre las responsabilidades cotidianas y una actividad que había construido alrededor de una comunidad muy particular: las personas que corren.

Su emprendimiento

Miscelánea Runner es una tienda virtual de accesorios deportivos para corredores y triatletas.

Su principal vitrina es Instagram, pero una parte fundamental de las ventas se realiza durante las entregas de kits de las carreras organizadas en Cali por entidades y colectivos como Juancho Correlón, Grupo Monte, Correpasión y la Liga de Atletismo.

En esos encuentros, mientras cientos de participantes se preparan para una competencia, ella instala su puesto y ofrece productos que hacen parte de la rutina de los deportistas: canguros para llevar el celular, portabotellas, medias de compresión, bandanas y otros accesorios utilizados por quienes practican atletismo de calle, montaña o triatlón.

Su negocio tiene algo especial: no depende de un local comercial tradicional, sino de la cercanía con una comunidad que comparte el gusto por correr.

Muchos clientes la conocen de las competencias y otros hacen sus pedidos por redes sociales.

El apartamento donde vivía también funcionaba como lugar de almacenamiento y punto de entrega.

Allí guardaba la mercancía y recibía a quienes preferían recoger personalmente sus compras cuando no coincidían con ella en algún evento deportivo.

Por eso, cuando el terremoto afectó el edificio, no solamente perdió la posibilidad de permanecer en su vivienda.

También quedó separada de los productos con los que se ganaba la vida.

Los residentes tuvieron que salir y, según relata, apenas les permitieron ingresar durante unos diez minutos para recuperar algunas pertenencias esenciales.

Después, el edificio quedó cerrado y el acceso fue restringido.

Desde entonces, su ropa, sus objetos personales y buena parte de la mercancía de Miscelánea Runner permanecen adentro.

Al principio les hablaron de quince días para iniciar las reparaciones.

Después, el plazo pasó a tres meses y posteriormente a seis.

Ella explica que el proceso depende de autorizaciones y procedimientos administrativos, mientras los residentes continúan esperando una solución.

La incertidumbre, lo más difícil

Lo más difícil ha sido comprender que no existe una fecha cierta para recuperar aquello que dejó atrás. “Salimos literal con lo que teníamos puesto y lo que se nos permitió al otro día ir a sacar”, recuerda.

La situación la obligó a depender de su red de apoyo.

Familiares, amigos y personas cercanas han estado presentes durante estos meses, pero recibir esa solidaridad también le ha producido sentimientos encontrados.

Agradece profundamente la ayuda, aunque le preocupa prolongar una dependencia económica que no quiere imponerles a quienes la rodean.

“Uno agradece su red de apoyo, pero también es cierto que uno no se les puede volver una carga económica a las personas cercanas, porque al final todos tenemos que cumplir con compromisos, con deudas, con todo”.

Seguir

Esa preocupación terminó convirtiéndose en una decisión. Con un pequeño dinero que logró reunir y el respaldo de proveedores con quienes había trabajado anteriormente, comenzó a comprar nuevamente algunos de los productos que más se venden en su tienda.

No podía recuperar todo el inventario ni reconstruir de inmediato el negocio que tenía antes del terremoto.

Por eso eligió concentrarse en los accesorios de mayor rotación, especialmente aquellos que los corredores suelen necesitar para sus entrenamientos y competencias.

Fue una manera de comenzar con lo posible, sin esperar a que se resolviera la situación del edificio.

Su intención es volver a participar en las próximas carreras de Cali, instalar nuevamente su puesto y recuperar el contacto directo con los clientes.

Sabe que esos eventos representan una de sus principales fuentes de ingresos y que cada venta puede ayudarle a sostenerse mientras encuentra una solución a su situación de vivienda.

Sin embargo, reconoce que el proceso no es sencillo. “Volver a empezar es muy duro”, afirma.

La recuperación

“La tierra aún se nos sigue moviendo”: perdió su hogar y tuvo que empezar de cero con su negocio

A diferencia de otros negocios que pueden cambiar de actividad o incorporar nuevos productos, Miscelánea Runner tiene un público especializado.

Su fortaleza está precisamente en conocer las necesidades de los corredores y ofrecerles accesorios adecuados para su práctica deportiva.

Por eso, más que transformar completamente su empresa, ha decidido concentrarse en recuperarla.

También es comunicadora social y está buscando proyectos profesionales que le permitan complementar sus ingresos, aunque admite que conseguir nuevas oportunidades laborales en medio de la emergencia tampoco resulta fácil.

La situación económica se ha complicado porque, según asegura, hasta el momento de la entrevista no había recibido ayudas económicas ni apoyo para arrendamiento por parte del Gobierno nacional, pese a las gestiones que había realizado.

Relata que ha dedicado tiempo a trámites y solicitudes sin obtener una respuesta que le permita resolver sus necesidades inmediatas.

Por eso, ahora prefiere concentrar sus esfuerzos en buscar ingresos y fortalecer su tienda.

Hay algo especialmente difícil en su historia: no perdió su mercancía porque hubiera desaparecido o quedado necesariamente destruida.

Buena parte de ella sigue allí, dentro del apartamento, pero no puede utilizarla.

Mientras espera que las autoridades y la administración del edificio definan las condiciones para el ingreso y las reparaciones, debe invertir nuevamente en productos similares a los que ya había comprado.

Invita a los corredores y triatletas a comprar los accesorios que necesitan a través de @LaMiscelaneaRunner, porque cada pedido representa una oportunidad para recuperar su actividad económica.

También agradece las contribuciones voluntarias de quienes deseen apoyarla y no necesiten adquirir productos.

Hacer esa petición no ha sido fácil. Para ella significa reconocer ante otras personas que todavía no logra sostenerse completamente por sus propios medios y que la emergencia continúa afectando su vida.

En las carreras, los atletas saben que no todos los kilómetros se recorren con la misma fuerza.

Hay momentos en los que el cansancio obliga a disminuir el ritmo, reorganizar la respiración y concentrarse únicamente en llegar al siguiente punto.

Ella conoce ese mundo porque ha pasado buena parte de su actividad comercial acompañándolo desde el otro lado de los puestos de venta.

Ahora le corresponde enfrentar su propia carrera, una que no eligió y cuya distancia todavía desconoce.

Síguela y compra sus productos en: @LaMiscelaneaRunner Cel: 316 0428874 Donaciones Llave: @GVV742


“La tierra aún se nos sigue moviendo”: perdió su hogar y tuvo que empezar de cero con su negocio

Comments

ads_top
Powered by Sindyk Content
Arriba