Cali, septiembre 25 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 25, 2026 16:49
Nuevas evidencias en el Valle de los Reyes
Hallan indicios de cámaras ocultas en la tumba de Tutankamón
Más de un siglo después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, nuevas evidencias reabren uno de los grandes enigmas de la egiptología.
Una investigación reciente identificó indicios arquitectónicos, pictóricos y geofísicos compatibles con la posible existencia de espacios desconocidos más allá de las paredes de la cámara funeraria del faraón, en el Valle de los Reyes, en Egipto.
El hallazgo no significa que los arqueólogos hayan abierto una puerta secreta ni confirmado físicamente una nueva cámara.
Los datos sugieren la posible existencia de una estancia detrás del muro occidental y una continuación del complejo funerario más allá del muro norte.
De comprobarse, el descubrimiento modificaría la interpretación de la KV62, la tumba encontrada por Howard Carter en 1922.
Las señales que aparecen en los muros
Parte del misterio está en la propia superficie de la cámara funeraria.
El egiptólogo británico Nicholas Reeves sostiene desde 2015 que determinadas líneas, grietas y características del enlucido podrían corresponder a antiguas entradas posteriormente cerradas y cubiertas con decoración.
Las nuevas investigaciones retomaron esas observaciones y las confrontaron con información obtenida mediante diferentes técnicas geofísicas.
Las pinturas también forman parte del debate.
Reeves considera que algunos elementos de la decoración del muro norte fueron modificados cuando la tumba se adaptó para recibir a Tutankamón.
Una de las escenas, tradicionalmente interpretada como el sucesor Ay realizando el ritual funerario de la Apertura de la Boca sobre Tutankamón, podría haber tenido originalmente otro significado, según su hipótesis.
Esta interpretación continúa en discusión y no constituye una identificación arqueológica definitiva.
La arquitectura plantea otro interrogante.
La KV62 resulta excepcionalmente pequeña para la sepultura de un faraón y su distribución tampoco responde plenamente al patrón de otras tumbas reales de la XVIII Dinastía.
Las investigaciones plantean que su orientación y su configuración presentan características asociadas con enterramientos destinados a figuras femeninas de la realeza.
Una de las explicaciones propuestas parte de la muerte prematura de Tutankamón, alrededor de los 19 años.
La necesidad de preparar rápidamente su sepultura pudo llevar a reutilizar parte de una tumba ya existente, mientras otras dependencias quedaron selladas y separadas de las cámaras destinadas al joven faraón.
La posibilidad de encontrar a Nefertiti
La hipótesis adquiere una dimensión extraordinaria por el nombre de Nefertiti.
Reeves plantea que el complejo funerario original pudo estar destinado a la célebre reina y que su enterramiento podría permanecer intacto más allá de las habitaciones utilizadas para sepultar a Tutankamón.
Hasta ahora, sin embargo, no existe evidencia directa que permita afirmar que Nefertiti se encuentre allí.
El equipo encabezado por Mamdouh Eldamaty, exministro egipcio de Antigüedades y arqueólogo de la Universidad Ain Shams, reunió información obtenida mediante distintas técnicas.
Entre ellas figuran radar de penetración terrestre, resistividad eléctrica, estudios geológicos y microgravimetría, método que permite detectar pequeñas diferencias de densidad en la roca.
Las mediciones identificaron anomalías de baja densidad y formas geométricas compatibles con posibles estructuras artificiales.
Una de las señales podría corresponder a un corredor de aproximadamente dos metros de ancho, aparentemente relleno de material, mientras otras anomalías apuntan a posibles espacios situados más allá de los muros visibles de la KV62.
Este punto resulta fundamental porque estudios anteriores ofrecieron conclusiones diferentes.
En 2018, una investigación mediante radar determinó que no existían cámaras inmediatamente detrás de los muros de la tumba.
Los investigadores que defienden la nueva hipótesis sostienen que aquellas mediciones estaban orientadas principalmente a detectar grandes espacios vacíos próximos a la cámara funeraria y podrían no haber identificado corredores rellenos de escombros o estructuras situadas a mayor distancia.
La respuesta definitiva requerirá superar las mediciones indirectas.
Los investigadores buscan autorización de las autoridades egipcias para realizar una pequeña perforación desde la superficie de la montaña, con el propósito de evitar cualquier intervención sobre las valiosas pinturas de la cámara funeraria.
La propuesta contempla atravesar aproximadamente 20 metros de piedra caliza.
Si la perforación alcanza un espacio vacío, podría introducirse una pequeña cámara para observar qué existe en su interior.
Hasta entonces, el misterio seguirá detrás de las paredes.
Los nuevos indicios no demuestran todavía que allí se encuentre la tumba de Nefertiti, pero vuelven a plantear una posibilidad extraordinaria: que el descubrimiento realizado por Howard Carter hace más de un siglo dejara sin explorar una parte del complejo funerario y que la tumba de Tutankamón esconda todavía nuevas cámaras de la XVIII Dinastía.

