Cali, septiembre 25 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 25, 2026 16:49

Familias enfrentan el temor a nuevas réplicas

Siete ejercicios para que el miedo no se apodere de la casa

Siete ejercicios para que el miedo no se apodere de la casa
Foto: IA
viernes 25 de septiembre, 2026

En estos días, cuando todavía puede haber réplicas y cualquier ruido o movimiento vuelve a activar el nerviosismo, en familia funciona mejor no intentar convencerse de que “ya no va a pasar nada”, sino crear sensación de compañía, preparación y capacidad de respuesta.

Estos ejercicios pueden hacerse con adultos, jóvenes y niños, adaptando el lenguaje a cada edad.

Hablar de lo que asusta, reconocer aquello que puede controlarse y practicar cómo actuar ante una nueva réplica ayuda a transformar el temor en preparación y acompañamiento familiar.

Limitar la exposición constante a noticias, recuperar actividades cotidianas y crear espacios para expresar emociones puede ayudar a disminuir el estado de alerta que permanece después del terremoto.

1. El semáforo del miedo

Cada persona dice en qué color está en ese momento: verde, estoy tranquilo; amarillo, estoy inquieto o pendiente de todo; rojo, tengo mucho miedo.

No hay que discutir ni corregir la respuesta. Después, cada uno completa: “Para pasar un poquito hacia el verde necesito…”.

Puede ser un abrazo, hablar, salir un momento, dejar de mirar noticias, estar acompañado o simplemente respirar.

2. La caja de lo que sí podemos controlar

Escriban pequeños papeles y divídanlos en dos recipientes.

En uno van las cosas que no dependen de nosotros: que haya otra réplica, cuándo ocurrirá, cuánto durará o qué intensidad tendrá.

En el otro, aquello sobre lo que sí podemos actuar: tener preparada la mochila, conocer las zonas seguras, mantener despejadas las salidas, saber a quién llamar, acompañarnos y consultar información confiable.

Después rompan o guarden aparte los papeles de aquello que no pueden controlar. La atención queda puesta en el segundo recipiente.

3. Nuestra misión si vuelve a temblar

Conviértanlo en un pequeño ensayo familiar, especialmente si hay niños. Cada integrante debe saber qué hará y dónde estará según las recomendaciones de seguridad aplicables a su vivienda.

Practicarlo sin dramatismo ayuda a cambiar una sensación de absoluta indefensión por otra muy distinta: “No sabemos si volverá a ocurrir, pero sabemos qué hacer”.

4. Cinco minutos para descargar el miedo

Una vez al día, siéntense juntos y permitan que cada persona termine esta frase:

“Hoy lo que más miedo me dio fue…”

Los demás solamente escuchan. No vale responder “no tengas miedo”, “eso no va a pasar” o “deja de pensar en eso”. Al terminar, cada uno agrega:

“Y hoy, a pesar de ese miedo, pude…”

Ahí aparecen cosas aparentemente pequeñas: dormir, trabajar, volver al apartamento, cocinar, estudiar, reírse o salir de casa. Es una manera de reconocer que el miedo existe, pero no ha detenido completamente la vida.

5. El minuto del presente

Cuando una réplica termine y estén seguros, reúnanse y hagan juntos algo muy sencillo: pies apoyados firmemente, mirar alrededor y nombrar cinco cosas que ven, cuatro que pueden tocar y tres que escuchan.

Después pueden decir:

“Terminó. Estamos aquí. Ahora ocupémonos de este momento”.

6. La hora sin terremoto

Establezcan diariamente un periodo en el que, salvo que exista una emergencia real, no se habla del terremoto, no se consultan aplicaciones sísmicas, no se ven videos ni se comparten rumores.

Jueguen, cocinen, vean una película, escuchen música o simplemente conversen de otra cosa. No es negar lo ocurrido; es recordarle al cerebro que la vida también contiene momentos seguros y agradables.

7. El cierre de la noche

Antes de dormir, cada integrante responde solamente tres cosas:

¿Qué me preocupó hoy?

¿Qué pude resolver hoy?

¿Qué cosa buena ocurrió hoy a pesar de todo?

Y pueden cerrar juntos con una frase:

“No podemos controlar cuándo se mueve la tierra, pero podemos prepararnos, cuidarnos y acompañarnos cada vez que tengamos miedo.”

Si alguien de la familia permanece durante semanas en un nivel de alarma que le impide dormir, trabajar, estudiar, entrar a determinados lugares o realizar su vida cotidiana, conviene buscar acompañamiento profesional.

El propósito no es borrar el miedo, sino evitar que termine ocupándolo todo.


Siete ejercicios para que el miedo no se apodere de la casa

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