Cali, julio 29 de 2026. Actualizado: martes, julio 28, 2026 18:55
Cambio de estilo en la política
El presidente electo Abelardo de la Espriella ha propuesto una nueva forma de hacer política y de relacionarse con el congreso.
Esta es una propuesta relevante porque la relación entre el gobierno y los congresistas se ha deteriorado hasta convertirse en un intercambio de apoyo legislativo por cargos y contratos.
Igualmente ha mandado el mensaje de atención a las regiones y descentralizar la administración y quiere enfatizarlo con el lugar escogido para posesionarse, Cali, de esta forma subraya la necesidad de fortalecer el vínculo con las regiones, sus gobernadores y alcaldes.
La propuesta es positiva, pero requiere algunas precisiones. Los partidos políticos son esenciales en una democracia, pues deben conectar a los gobiernos con la ciudadanía.
En este contexto, los congresistas, como principales representantes de los partidos, tienen la responsabilidad de articular los intereses y necesidades de la población, las comunidades y las regiones y presentarlas ante el ejecutivo para incluirlas en los planes de gobierno y dictar las leyes, si ello fuere necesario.
Por ello, la consolidación de partidos institucionales, sólidos y organizados cumple un papel fundamental en la democracia, así como en la organización social, la administración pública y la formulación de políticas.
En la estructura institucional, las negociaciones entre el Gobierno y el Congreso son indispensables.
Sin embargo, el nuevo presidente debería orientarlas no hacia prebendas o dádivas, sino hacia políticas pública, metas y planes de desarrollo; en estos temas influye la ideología y, por tanto, las negociaciones reflejan las opiniones e ideas del gobierno y la oposición.
Los entes regionales y sus gobernantes adquieren especial importancia.
Los congresistas representan a las regiones, encabezadas por gobernadores y alcaldes, quienes deberían mantener vínculos formales con sus líderes políticos y trabajar con una visión común para promover el desarrollo territorial.
Esta labor implica una gran responsabilidad, especialmente en un país marcado por la centralización: la capital concentra, administra y capitaliza buena parte de los recursos, mientras muchas regiones han sido históricamente relegadas.
Esta situación ha profundizado el subdesarrollo y las brechas en calidad de vida y oportunidades frente al centro, así como las diferencias entre regiones más o menos atendidas.
La desigualdad resultante ha favorecido el atraso económico, las deficiencias en salud, educación y empleo, y ha creado condiciones para el fortalecimiento de grupos ilegales, economías marginales y actividades delictivas.
También es importante en una democracia que exista una oposición organizada, con personas informadas y técnicas, que hagan ver al gobierno los errores o fallas que existan, pero no una democracia irracional, que apele a lo que llama desobediencia civil y acuda a la violencia como en el 2021, asesinando y destruyendo las ciudades, para oponerse a todo lo que promueva el gobierno, sin recapacitar en las necesidades que el gobierno quiere atender, que trabaje armónicamente con autoridades y líderes locales, una oposición leal enmarcada dentro de los principios democráticos.
