Cali, septiembre 3 de 2026. Actualizado: jueves, septiembre 3, 2026 21:34
¿Hasta cuándo Petro será el jefe de la izquierda?
Si un problema ha tenido históricamente la izquierda colombiana para alcanzar el poder es su dificultad para actuar unida…
Antes de Gustavo Petro, la izquierda se caracterizó por sus divisiones y nunca fue una opción real de poder nacional, pero Petro cambió eso.
El fenómeno político y electoral que construyó alrededor de su candidatura en 2022 logró agrupar en la coalición del Pacto Histórico a buena parte de la izquierda colombiana y llevarla por primera vez a la Presidencia de la República.
En ese momento, hay que aclararlo, el Pacto Histórico era una coalición y no el partido político que existe actualmente.
La cohesión que Petro consiguió en las urnas se afianzó durante sus cuatro años de gobierno gracias a un pegamento mágico que existe en la política: el poder.
Petro era el presidente y su firma representaba cargos, nombramientos y contratos, lo que hizo mucho más fácil que los partidos que integraban la coalición y posteriormente los cinco que se fusionaron para conformar el actual Pacto Histórico le reconocieran una jefatura natural.
Es más, políticos de otras colectividades que nunca hicieron parte de la coalición ni se fusionaron en el nuevo partido, entre ellos algunos de la Alianza Verde, se volvieron petristas de tiempo completo.
Pero varios de esos fueron los primeros en bajarse del bus, después del 7 de agosto, cuando la firma de Gustavo Petro dejó de representar puestos y contratos, algunos de quienes se acercaron al petrismo mientras recibían los beneficios burocráticos y contractuales del Gobierno Nacional dejaron de reconocer su jefatura y siguieron su propio camino.
Petro, sin embargo, sigue teniendo una condición que nadie más dentro de la izquierda tiene.
Es el único expresidente de este sector político y, como se dice en política, por edad, dignidad y gobierno, sigue siendo su jefe natural.
La pregunta es: ¿Hasta cuándo? Ahora que Petro está por fuera del poder y comienzan a sentirse las consecuencias de haber perdido todas las posiciones que la izquierda tuvo durante cuatro años y que nunca antes había tenido, empiezan también las rivalidades, los roces y las tensiones.
Y ya comenzó, también, la repartición de culpas por la derrota presidencial de 2026.
Unos responsabilizan a Gustavo Petro, otros a Iván Cepeda y otros a los dos.
Pero la verdadera prueba para la jefatura de Gustavo Petro llegará en 2027.
Hasta ahora se tiene que el expresidente será quien indique quiénes serán los candidatos a las principales alcaldías y gobernaciones del país, y allí podría comenzar a desgranarse el Pacto Histórico.
En las regiones existen rivalidades internas, como ocurre en todos los partidos, pero en la izquierda estas disputas suelen ser mucho más intestinas y pasionales.
Son cosas de odios y amores.
Por eso, si la definición de las candidaturas termina dependiendo más del dedo de Petro que de quién se gane el derecho a representar al Pacto Histórico en franca lid, podrían presentarse rupturas y, por qué no, disidencias.
Al interior de la colectividad ya hay quienes sostienen que los candidatos deben escogerse mediante consultas y no por señalamientos del expresidente.
Hay especial interés en lo que ocurra con las candidaturas a las alcaldías de Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla. Y allí habrá mucho en juego.
Porque una cosa era reconocer la jefatura de Petro cuando estaba en la Presidencia y otra muy diferente será aceptar sus decisiones ahora que está por fuera del poder.
La gran duda es cómo resolverá el Pacto Histórico esas disputas.
Si lo hace mediante mecanismos democráticos que permitan la competencia interna, podría mantener la cohesión, pero si Petro termina arrogándose el derecho de elegir por todos los demás, podría terminar destruyendo lo que él mismo construyó.

