Cali, octubre 15 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 15, 2026 15:46

Lo que comenzó con 5.000 plantas de ají hoy es una empresa agrícola

De un sueño sembrado entre dos generaciones nació una empresa que hoy cultiva oportunidades

De un sueño sembrado entre dos generaciones nació una empresa que hoy cultiva oportunidades
Foto: Archivo particular
jueves 15 de octubre, 2026

Todo comenzó con una idea que reunió dos maneras distintas de mirar el campo.

De un lado estaba un joven estudiante de Ingeniería Industrial, con deseos de emprender y aplicar sus conocimientos a un proyecto productivo.

Del otro, un agricultor que había dedicado su vida a trabajar la tierra y conocía de primera mano las dificultades, los tiempos y las exigencias de cada cosecha.

Uno aportaba la visión empresarial; el otro, la experiencia de quien sabe que en la agricultura los resultados no llegan de un día para otro.

Juntos decidieron sembrar algo más que ají: una empresa que pudiera crecer con ellos.

Así nació, entre 2009 y 2010, Agrícola CS Riogrande, una iniciativa ubicada en la vereda Riogrande, en el municipio de Restrepo, Valle del Cauca, que comenzó con apenas media hectárea y 5.000 plantas de ají.

Era un proyecto pequeño, pero detrás había una apuesta importante: demostrar que la combinación de conocimiento técnico, experiencia campesina y organización empresarial podía convertirse en una alternativa de desarrollo económico.

Los primeros años estuvieron marcados por el aprendizaje, el trabajo constante y los desafíos propios de una actividad en la que el clima, los costos de producción y las condiciones del mercado pueden cambiar los planes de cualquier agricultor.

Sin embargo, sus fundadores mantuvieron la decisión de crecer y comenzaron a incorporar nuevas variedades de hortalizas, ampliar los cultivos y mejorar sus procesos.

Con el paso del tiempo, aquella media hectárea se convirtió en una operación agrícola de 10 hectáreas, con aproximadamente 200.000 plantas de diferentes variedades de hortalizas.

La empresa, que se especializa en la producción de ají y otros productos frescos destinados principalmente a la industria, logró desarrollar una estructura productiva mucho mayor que la imaginada en sus comienzos.

Pero el crecimiento no se mide únicamente en hectáreas o plantas.

Para quienes están detrás de Agrícola CS Riogrande, uno de los resultados más importantes ha sido la posibilidad de generar empleo en su propia comunidad.

Actualmente, la empresa sostiene alrededor de 15 puestos de trabajo, entre empleos fijos y contratación por jornales.

Sus colaboradores son principalmente campesinos de la zona, jóvenes que buscan oportunidades laborales y madres cabeza de hogar que encuentran en la actividad agrícola una fuente de ingresos para atender las necesidades de sus familias.

En una región donde las oportunidades de empleo pueden ser limitadas, cada jornada de trabajo representa mucho más que una tarea de siembra, mantenimiento o cosecha.

Significa la posibilidad de permanecer en el territorio, aportar a la economía del hogar y encontrar una alternativa de sustento sin tener que abandonar el entorno rural.

Esa dimensión social se ha convertido en parte esencial de la identidad de la empresa.

Agrícola CS Riogrande entiende que su cadena de valor comienza en la tierra, pero se extiende hasta las familias que dependen de la producción y las actividades económicas que se movilizan alrededor de ella.

Crecer también ha significado aprender a producir mejor

A medida que aumentó el número de plantas y la extensión de los cultivos, surgió la necesidad de incorporar herramientas que permitieran optimizar los recursos y mejorar las condiciones de producción.

Entre los avances se encuentran los sistemas de riego por goteo, que facilitan una aplicación más eficiente del agua, y la utilización de mallas antiinsectos como parte de las prácticas orientadas hacia una agricultura más limpia.

Estas tecnologías representan una evolución frente a los métodos tradicionales de cultivo y forman parte del proceso mediante el cual la empresa ha buscado fortalecer su productividad sin perder la experiencia agrícola que le dio origen.

Sin embargo, uno de los desafíos más importantes para cualquier productor sigue siendo la comercialización.

Sembrar, cuidar y cosechar requiere inversiones que se realizan mucho antes de recibir los ingresos por la venta de los productos.

Por eso, contar con compradores y relaciones comerciales estables puede marcar una diferencia decisiva al momento de planear nuevas siembras.

En ese camino, Colombina se ha convertido en un aliado estratégico para Agrícola CS Riogrande.

La relación comercial construida durante los últimos años les ha permitido sostener su actividad agrícola en momentos difíciles y proyectar nuevas etapas de crecimiento.

La vinculación al programa Big Brother de Colombina ha fortalecido esa relación al brindarles mayor confianza para planear la producción y desarrollar la empresa.

Para los responsables de Agrícola CS Riogrande, tener asegurada la comercialización de sus cosechas representa una tranquilidad que se extiende a toda la operación.

Les permite proyectar inversiones, organizar mejor sus procesos y pensar en ampliar las oportunidades laborales para sus colaboradores.

El acompañamiento también ha tenido efectos en la organización interna, gracias a la asesoría recibida para mejorar aspectos administrativos y empresariales.

De esta manera, el crecimiento ha dejado de depender exclusivamente de aumentar las áreas sembradas y ha comenzado a apoyarse también en una gestión más estructurada.

La historia de Agrícola CS Riogrande demuestra cómo una relación comercial estable puede ayudar a transformar las posibilidades de un pequeño productor.

Cuando existe mayor certeza sobre el destino de las cosechas, también se abren oportunidades para invertir en tecnología, fortalecer el empleo y asumir nuevos proyectos.

Un lazo inseparable

Detrás de esos avances permanece la esencia de aquella primera alianza entre un estudiante y un agricultor.

El conocimiento adquirido en las aulas encontró un complemento en la experiencia de quien había pasado su vida trabajando la tierra, y de esa unión surgió una empresa que ha conseguido mantenerse y crecer durante más de quince años.

Hoy, en las 10 hectáreas de Agrícola CS Riogrande, las 200.000 plantas representan el resultado de un proceso construido con esfuerzo, decisiones empresariales y aprendizaje.

Pero también son el escenario cotidiano de campesinos, jóvenes y mujeres que participan en una actividad productiva capaz de generar oportunidades para sus familias.

La empresa continúa apostándole al crecimiento, a la incorporación de mejores prácticas agrícolas y al fortalecimiento de su relación con la industria.

Su historia recuerda que el desarrollo del campo no depende únicamente de producir más, sino de construir condiciones para que quienes trabajan la tierra puedan hacerlo con mayor estabilidad y mejores perspectivas.

Hace quince años, dos personas decidieron unir sus conocimientos para sembrar 5.000 plantas de ají.

Hoy, el fruto más importante de aquella decisión no está solamente en las cosechas, sino en las oportunidades que han logrado cultivar para otros.


De un sueño sembrado entre dos generaciones nació una empresa que hoy cultiva oportunidades

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